¡No! De ninguna manera, Amelia, de ninguna manera puedes cometer la tremenda estupidez de acostarte con un hombre que no solo te puso los cuernos de la peor forma posible, sino que además va a tener un hijo con otra mujer, cuando el bebé que él iba a tener contigo murió por su culpa..
Pensó Amelia mientras se ponía de pie de golpe con la mandíbula completamente apretada por la rabia y la frustración. Odiaba profundamente que esa retorcida idea siquiera hubiera pasado por un segundo por su mente