Amelia bajó la mirada lentamente por el cuerpo de Alessandro, incapaz de apartar los ojos de él. Su estructura física había cambiado de forma drástica en esos seis meses de ausencia; estaba visiblemente más ancho, con músculos mucho más pronunciados bajo la tela oscura de la ropa y unos hombros grandes que dominaban el espacio con una autoridad natural. Tragó saliva con dificultad, obligándose a subir la vista para volver a detenerse en sus ojos azules, que ahora lucían más fríos y profundos, y