CAPÍTULO 32 — La Sala al Rojo Vivo
La sala de reuniones del Grupo Fontes quedó en silencio en el mismo instante en que Carolina cruzó la puerta.
No fue casual ni improvisado. Esos silencios que nacen cuando alguien entra con la certeza de saber quién es y qué lugar ocupa. El saco rojo marcaba presencia, los lentes perfectamente acomodados no escondían nada, y sus ojos azules, firmes y claros, no mostraban rabia ni nerviosismo, sino convicción, fe y una calma que solo tienen quienes ya tomaron