CAPÍTULO 33 — Lo que se niega… y lo que se usa
La mañana empezó con calma engañosa, de esas que parecen normales solo porque todavía no explotaron.
La cocina estaba llena de luz cuando Sandy se movía entre la cafetera y la mesada, descalza, con una remera larga que apenas le cubría los muslos, tarareando algo sin prestar atención real a la televisión encendida. Mauro estaba sentado a la mesa, con un celular al lado del plato, la mirada perdida y la cabeza en otro lado.
No estaba ahí.
Y Sandy