CAPÍTULO —DORMIR JUNTOS
La cena fue simple: pan, queso, un par de pizzas caseras que mamá calentó con esa precisión que tiene incluso sin ver, y una copa de vino que brillaba bajo la luz tenue de la cocina. Sin embargo, para mí, fue la mesa más significativa de mi vida. Había algo en ese pequeño ritual doméstico que convertía lo sencillo en sagrado.
Mamá, con esa serenidad que la caracteriza incluso en la oscuridad que habita desde hace años, levantó la copa buscando nuestro sonido antes que