CAPÍTULO — EL MATRIMONIO
Mamá fue la primera en saberlo.
La noche anterior me senté frente a ella en la cocina, con el corazón apretado y las manos calientes alrededor de una taza de té que ya se había enfriado sin que yo me diera cuenta, porque cuando el alma está revuelta, el cuerpo deja de registrar lo simple y solo atiende lo que duele.
—Mañana me caso, má —dije finalmente, con una firmeza que solo existía en mi voz, porque por dentro temblaba como si fuera a saltar al vacío sin red.
Ell