Joel no podía dejar de pensar en Tory.
Cada minuto sin ella era un martillazo en su pecho. Necesitaba verla, necesitaba saber que estaba bien.
Mientras caminaba al lado de su amigo, su mente no dejaba de girar en torno a la imagen de ella, perdida, vulnerable. Fue entonces cuando algo lo detuvo. Su amigo había recibido un mensaje en el móvil.
Joel no podía creer lo que veía en la pantalla.
«Listo, Tory está conmigo»
El nombre que acompañaba el mensaje hizo que el corazón de Joel se detuviera por