Los ojos de Alonzo Wang se abrieron con una mezcla de sorpresa y horror.
Sintió un frío helado recorrer su espalda, como si la realidad lo hubiera golpeado con una fuerza brutal.
—Ella está…
Su voz tembló, ahogada en un miedo que nunca había sentido. No necesitó terminar la frase, porque Kristal lo hizo por él.
—Sí, Alonzo —su voz fue un susurro afilado como una daga—. Roma está embarazada. Espera un hijo de Giancarlo Savelli. Un hijo que él no despreciará. Un hijo que sí vivirá.
Las palabras lo