POV EDUARDO SANTILLANA
La emoción de ver a Abby se disipó en el instante en que lo vi.
Aquel hombre.
Venía acompañado de Lionel, el primo de mi madre.
Sin embargo me basto escuchar el tono con el que habló —despectivo, invasivo— para que algo en mí se encendiera. Mi sangre empezó a hervir antes incluso de que terminara la frase.
No sabía quién era, pero lo supe al mismo tiempo: ese hombre podía ser el padre del bebé. La palidez repentina en el rostro de Abby, su respiración contenida,