92. Usted es su padre
POV BASTIEN DELAROCHE
¡Maldita sea! Llegué tarde.
Renata ya había abordado su vuelo.
Sentí un golpe seco en el pecho, una punzada de rabia que me recorrió como un latigazo. Pero no iba a quedarme con los brazos cruzados.
¡No.! Claro que no.
Esa mujer había llegado demasiado lejos… y también demasiado hondo.
Llamé a William, el único capaz de seguirme el ritmo cuando la sangre me hervía.
—Coordina el jet —ordené con voz firme, sin darle espacio para respirar—. Hoy mismo viajamos a