17. No soy un hombre celoso
POV IRENE SAINT
Sentir su aliento rozando mi mejilla —esa respiración cálida que olía a vino mezclado con recuerdos— me desarmó un instante. Era una traición a la distancia que había impuesto durante años; sin embargo, la cercanía no alteró mis sentidos: mi voz permanecía fría, mi cuerpo tenso como una cuerda. Lo miré sin reparar en la temblorosa electricidad que parecía prenderse en el aire entre los dos.
—Señor Lefevre, cálmese —pedí con firmeza, como quien coloca una piedra en el camino p