Sandro se acercó a su hermano con rapidez, evitando un desastre y alejándolo del bar.
Sander protestaba y se retorcía en su agarre, lanzando contra él toda clase de acusaciones,mientras Sandro lo arrastraba fuera del salón, hasta que dió en el clavo con algo de lo que decía.
¡Joder, otra vez había metido la pata!
No había tenido ni la menor idea de que era el cumpleaños de Catalina ese mismo día.
— ¡Eres un cabrón! ¿Qué clase de hombre eres? No recuerdas el cumpleaños de tu propia esposa y p