Dentro de la bañera, con la tibia y espumosa agua llegandole al cuello, Catalina intentaba relajar sus adoloridos músculos. Respiró profundamente y cerró los ojos, en un intento por relajarse.
Evidentemente, la entrevista de los gemelos con su padre no había salido bien, porque en vez de salir uno de ellos victorioso de allí, ambos habían salido con cara de amargura y luego cada uno le había contado exactamente qué esperar de él.
Liberó un suspiro.
Siendo honesta, debía reconocer que la prop