94. Huellas en el pasado
El tiempo fluía de manera inversa, como un río que remontara su cauce, y Aelina, suspendida en ese limbo etéreo, observaba con fascinación los acontecimientos que se deshacían ante sus ojos. La habitación, antes sumida en la penumbra nocturna, se iluminaba y oscurecía en un ciclo acelerado, mientras la figura de Valdimir se movía en el proceso.
Los ojos de Aelina, se entornaron con curiosidad al notar un patrón en los movimientos del Rey Lobo. En más de una ocasión, lo vio acercarse a su yo dorm