63. Sombras del pasado y presente
A la mañana siguiente, el reino de Kolgrim despertó envuelto en una bruma gris perla, típica de todos los días. El resplandor tenue de un sol oculto tras nubes densas se filtraba por los altos ventanales del aposento real, dibujando patrones sobre las sábanas de seda.
En ese momento, Aelina despertó de su exquisito descanso con la lentitud de quien regresa de un viaje lejano. Sus párpados se abrieron pesadamente, revelando unos ojos aún nublados por estar todavía adormitada. Como en ocasiones an