47. El lobo curioso
Aelina, consciente de la delicada situación en la que se encontraba, pensó cuidadosamente sus palabras antes de responder, mientras cabalgaba junto al imponente Rey Lobo. Con un suspiro casi imperceptible, decidió ofrecer una verdad parcial, esperando que fuera suficiente para satisfacer la curiosidad de Valdimir sin revelar demasiado.
—Mi padre siempre creyó en la importancia de ser autosuficiente —comenzó a decir Aelina, con su voz suave pero firme, mientras sus dedos jugueteaban distraídament