174. Encuentro familiar
El grupo cruzó el umbral del castillo, adentrándose en un mundo que parecía donde habían nacido las sombras y el misterio. El interior de la fortaleza los recibió con una atmósfera sobrecogedora, iluminada por antorchas de un azul espectral que danzaban en las paredes, proyectando sombras inquietantes que parecían cobrar vida propia.
Para asombro de todos, cada rincón del castillo estaba sumido en una oscuridad absoluta. Las paredes, antaño majestuosas, ahora lucían como lienzos pintados con la