116. Más allá del espejo
Valdimir, con su figura imponente envuelta en esa capa oscura que, le lucía mejor de lo que debería, se erguía en el centro de la habitación. Su rostro, una máscara de frío odio, contrastaba con el mar agitado de emociones que se sacudía en su interior. Sus ojos, de un ámbar ahora gélido, reflejaban un dolor profundo que luchaba por mantenerse oculto tras una barrera de ira y desconfianza.
—¡Acaba con Nikolai para que puedas convertirte en rey! —insistió Irina al ver que Valdimir aun no mataba a