115. Un evento inesperado
Valdimir, con el corazón latiendo desbocado en su pecho, cruzó el umbral de la puerta. En ese mismo instante, el aroma familiar que había percibido se mezclaba ahora con el olor metálico del miedo y la anticipación.
La escena que se desplegó ante él era como un cuadro macabro, una representación nada agradable de una reunión familiar que él no esperaba encontrar. Su padre, el Rey, se erguía imponente, con su figura recortada contra la luz tenue de las velas. A su lado, Nikolai, su hermano, repos