Serena creía que cantaba bastante bien.
En cuanto a cantar desafinado... bueno, las personas que desafinan no suelen darse cuenta de ello, así que Serena estaba convencida de que no desafinaba en absoluto.
A la mañana siguiente, se fue caminando tarareando "La ranita feliz" mientras se dirigía al comedor para desayunar.
Ted la miró varias veces, como si tuviera algo que decir pero no se atreviera.
—¿Ted? ¿No te gusta cómo canto? —preguntó Serena.
—Oh, no es eso —respondió Ted con sinceridad—. E