Para una estrella, ser insultada, calumniada o víctima de rumores era algo muy habitual.
En su antiguo mundo, Serena no era especialmente famosa, pero inexplicablemente acumulaba cierta atención online.
Al principio la criticaban por su belleza, decían que "parecía un florero" y que verla en pantalla resultaba distraído.
Cuando rompió contrato con su agencia, esta contrató un ejército de trolls para manchar su reputación, difamando que vivía con un "sugar daddy".
¡Maldita sea! En ese ambiente,