Bernardo y Rafael habían escuchado muchas historias que Blanca contaba sobre el pasado. Durante todos los años de matrimonio con el viejo señor Ruiz, ella se había dedicado a denigrar a los padres de Esteban, extendiendo su animadversión incluso hacia él.
Con el tiempo, ambos hermanos habían observado cómo se desenvolvía Esteban y, para Bernardo, él era un auténtico lunático.
—Eso es porque aún no te ha mostrado su verdadera cara —insistía Bernardo, empecinado—. Cuando te pegue, ahí sabrás si t