Serena no supo qué decir, así que comentó al azar:
—Tu abuelo materno parecía muy serio, su porte era bastante distinguido.
Esteban esbozó una leve sonrisa.
—Solo es un anciano solitario y digno de lástima.
Esa noche, Serena encendió la televisión. Aunque no entendía el idioma, al menos podía seguir las imágenes.
Cambiando de canal, se topó con una entrevista en la que el presentador hablaba con un anciano imponente... Exactamente el mismo del que Esteban había hablado. Por la actitud respetuos