Llamaron a la puerta, y Marisa abrió, suspiró aliviada al ver a ese hombre llegar.
—Hola, Marisa, ¿Cómo está?
—Bienvenido señor Evan, estoy feliz de verlo aquí. Adelante.
—Le presento a mi primo Raúl. Ella es la nana de mi prometida.
—Un placer —dijo Raúl, pero Marisa pudo ver su mirada altiva, algo vio en ese hombre, algo que no era positivo.
Pronto apareció Francisco Bertolli, saludándolos con gran familiaridad, también apareció Román.
—¡Bienvenido, cuñado! Bueno, ya que, para mí, Alba es mi h