Ruedo en busca de una posición más cómoda sobre la cama.
¿Cama?
Lo último que recuerdo, es estar en mí casa leyendo antes de que los hombres de Cillian irrumpiera.
Abro los ojos de golpe y miro alrededor.
El espacio es pequeño. Solo hay dispuesto una cama y una mesa de noche a un lado. Cerca de esta, hay una pequeña puerta. Con cautela me pongo de pie y me acerco a una de las ventanas para darme cuenta con horror de que estamos volando a quien sabe dónde.
Descalza y con toda la mala leche, salg