—Vaya, te veo flojito y tembloroso.
Ares le enseña el dedo a Cillian que sonríe con suficiencia cuando nos ve a ambos entrar a la mansión un par de días después.
Sí, Ares y yo hemos decidido recuperar el tiempo perdido y estuvimos en casa haciendo cosas más productivas.
Tomo asiento frente a Helena que me da una amplia sonrisa.
—Me alegra que todo se solucionara entre ustedes.
—Yo soy el más feliz, créeme —espeta Ares.
—Bueno, espero que esta vez sí sea la definitiva —Cillian nos mira con atenc