Miro a Ares y mantengo mi postura mientras este me mira con seriedad.
—No es un lugar para ti.
—¿Por qué? —Pongo las manos en las caderas —no iras a un club de stripper sin mí.
Resopla.
—Doc.
—No, estás jodidamente equivocado si lo piensas, yo iré contigo.
Maldice largo y tendido, pero no me amilano.
—Estarás más cómoda aquí, en el hotel.
Cruzo los brazos.
—En tus sueños.
—¡Dios! Eres terca —gruñe.
—Lo sé, y amas que lo sea, ahora abre esa puerta que Cillian nos debe de estar esperando en el ve