Francia no se sentía como libertad. Elara miraba por el ventanal del departamento que Grace había reservado “temporalmente”. Era amplio, elegante, demasiado perfecto para alguien que huyó sin planificación.
Nefty dormía en el sofá, con el ceño ligeramente fruncido incluso mientras descansaba. Ella no estaba bien, había pasado la noche con fiebre leve, inquieta, murmurando “pa… pá…” entre sueños.
A Elara se le destrozaba el alma cada vez que escuchaba a su hija llamar a Rowan, Thomas o Delfi