Secuestro.
Esa tarde en la universidad, Marina evitó a toda costa encontrarse con Mariana, pues sabía que continuaría molestándola, atacándola despiadadamente con el grupo que había formado alrededor de ella.
La tensión era palpable en cada pasillo que recorría, como si el edificio entero estuviera impregnado de una atmósfera hostil que la sofocaba con cada paso.
Cada esquina representaba un posible encuentro desagradable, cada aula una emboscada de miradas acusadoras y susurros malintencionados que l