Julieta temblaba de rabia. Sabía que Dalila mentía, pero tampoco tenía pruebas.
—¡Fuiste tú quien me dijo todo esto, Dalila! ¡El accidente de coche fue algo que me contaste esta mañana en el centro de detención!
—Yo no... —Dalila intentó esconderse entre los brazos de Leandro
—Leandro, no fui al centro de detención...
—Sí viniste, si yo todavía...
Sin esperar a que Julieta terminara de hablar, Leandro le reprendió:
—¡Basta! Julieta, ya has causado suficientes problemas. Sobornaste a la enfermer