—Hace mucho que no nos vemos.
Omar habló primero, Se acercó, abrió la puerta del pasajero, luego volvió y se sentó en el asiento del conductor.
—Vamos. Hablemos en otro lugar —dijo Omar.
Leandro no dijo nada. Levantó la mano, dio una profunda calada a su cigarrillo. Luego lo apagó, lo arrojó al basurero y se subió al coche.
A lo largo del camino, ninguno de ellos habló. Parecía que estaban esperando llegar a su destino.
Diez minutos después, regresaron al bar que acababan de dejar Omar y Juliet