En el Grupo Cisneros, en el despacho del presidente de la planta superior.
Leandro estaba leyendo un documento cuando de repente Renzo entró de golpe.
—Renzo, ¿no sabes llamar a la puerta?
Renzo respiró varias veces. Estaba en pánico.
—Señor, la señora ha muerto.
La pluma de Leandro se detuvo un momento, y su mano no pudo evitar temblar. Después de un largo rato, se esforzó por calmarse mientras resoplaba.
—¿Cómo puede estar muerta? Antes…
Antes de que pudiera terminar la frase, Renzo le interru