Omar llevó a Leandro al tejado y caminaron hasta el lugar donde Julieta había caído aquel día.
—¿Ya estás sobrio? —preguntó Omar.
Los ojos de Leandro estaban sombríos y dijo impaciente:
—Omar, ¿quieres morir?
—Mira aquí.
Omar señaló con su pie y dijo:
—Leandro, aquí es donde cayó Julieta, donde tú la empujaste.
—No la empujé —negó Leandro.
—Esa es tu perspectiva. ¿Lo has pensado desde la perspectiva de Julieta? ¿Has pensado en lo desesperada que se tuvo que sentir en el momento de su caída?
El