Julieta negó con la cabeza.
—No sé quién lo hizo, todavía estoy investigando.
—¿Por qué me ocultas este tipo de cosas? Confías muy poco en mí.
—Lo sé, por eso te lo cuento.
Después de decir esto, Julieta levantó la vista, miró a su alrededor y preguntó:
—¿De quién es esta sala?
Omar abrió la puerta.
—De Leandro.
¿Leandro?
Julieta se quedó paralizada. Giró la cabeza, miró y vio a Leandro tendido en la cama. Tenía la cara un poco pálida y le estaban poniendo una inyección en el brazo.
—¿Qué le pa