Al ver esto, la señora Jiménez supo que no habría resultados, así que se disculpó y se fue.
Cuando la señora Jiménez se marchó, Julieta miró por la ventana y no pudo evitar suspirar. Había dos cosas de las que más se arrepentía en su vida. Una era llevar a Dalila de vuelta a la casa de Rosales y la otra era casarse con Leandro.
Si ella y Leandro no se hubieran casado, tal vez él seguiría siendo su luz, seguiría siendo el secreto de su corazón, en lugar de como era hoy, tan cubierta de cicatrices