Cuando Julieta despertó ya era de mañana. Miró a su alrededor y no encontró a nadie. Solamente había una caja de comida empaquetada en la mesa de al lado y un trozo de papel debajo.
“Come bien.”
Parecía que Ismael lo había puesto allí.
Julieta recordó los sucesos de anoche. Aunque tardó en entenderlo, de pronto comprendió por qué había tenido tanto sueño. Debía haber algo malo en el vaso de agua que Ismael le había dado, pero ella no iba a investigarlo. Después de todo, él estaba tratando que el