Dalila se quedó paralizada y por el dolor se tocó la mano derecha. Tenía lágrimas en los ojos. Miró a Leandro:
—Leandro…
Pero en vez de compadecerse de ella, Leandro le interrogó:
—¿Es cierto lo de los informes?
Le preguntaba por el hecho de haber fingido un accidente de coche y comprar a un asesino para que atropellara a Ismael.
—¿No confías en mí?
Lloraba tan fuerte que casi no podía respirar, como si la hubieran agraviado e injuriado. Pero cuando levantó la vista vio que Leandro no reaccion