Para que Jasmine pudiera descansar luego de la cena, Julieta le pidió que durmiera un rato más. Al principio, ella no quería, pero Julieta se puso firme, así que no tuvo más remedio que irse a dormir.
De regreso a la sala, Julieta pasó por la entrada a la escalera e inesperadamente escuchó la voz de la señora Jiménez.
—Usted sabe que no me queda mucho tiempo. Tengo que verla mientras aún esté viva.
—Señora, llevamos más de veinte años buscándola. ¿Aun así quiere continuar? Es probable que ya no