Capítulo245
¿Quién la llamaba? La voz era familiar, sonaba como Leandro. ¿Pero cómo podría llamarla Leandro? Seguramente solo quería que se muriera.

La mente de Julieta estaba en blanco y lo único que sentía era un caos de voces que llenaban su entorno y que la obligaron a despertarse de su sueño.

De todos modos, aunque se había despertado, no podía abrir los ojos. ¿Sería que había muerto y ahora era un espíritu?

Leandro, si muero, ¿llorarás por mí?

De repente alguien gritó:

—¡Está aquí! ¡La he encontrado
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