—Ismael... —Julieta susurró el nombre.
La imagen de Ismael, quien tenía los ojos cerrados y con sangre en la cara, pero a la vez protegiéndola bajo su cuerpo, se le vino a la mente. Fue suficiente para quitarle las fuerzas.
“De hecho, cuando le pregunté a Jasmine, ella no respondió. ¿De verdad se está muriendo?". Julieta no pudo controlar su pensamiento.
—Julieta, ¡estás lastimando a las personas que te quieren! No solamente te metes con diferentes hombres, también dejas que mueran por tu culpa