Algunas de las flores ya comenzaron a marchitarse, y se sentía un poco triste al respecto.
Qué hermoso jardín era antes y ahora…
—Lo siento, he sido yo la que las ha descuidado.
En cuanto las palabras salieron de su boca, oyó el sonido de una puerta abriéndose desde la entrada principal.
Primero pensó que era Jasmine, y sin darle mucha importancia preguntó con una sonrisa:
—Ey qué rápido volviste.
—Julieta, ¡de verdad estás aquí!—era la voz de Dalila.
Julieta se vio obligada a detener lo que est