¡Ni el mismísimo infierno igualaba la ardiente furia de Julieta!
Sus dientes rechinaron. ¡Esa maldita zorra debe morir ahora mismo! ¡Debía vengar a sus padres y a su bebe muerto!
Corrió hacia ella, agarró a Dalila por el cuello y la empujó contra la barandilla.
—¿De dónde sale este rencor inconcebible? ¿Vas a matar a toda mi familia entonces?
Dalila se la quitó de encima y se burló:
—¡Claro que sí! Este rencor tiene todo el sentido del mundo, ¿quién te dio el derecho de ser la imponente Rosa d