Ella tembló y dio un paso atrás. Reclamó:
—Porque hace dos años te equivocaste. E incluso sabiendo que estabas equivocado, confiaste en la persona equivocada y odiaste a la persona equivocada. Pero igual no pudiste mirar atrás, todo porque te preocupa tu reputación, ¿verdad? Y sobre Dalila, una mujer que asesinó despiadadamente a toda mi familia, ¡dijiste que era un ángel!
Los pulmones de Julieta bombeaban y una bola de sangre brotó en su boca. Frunció el ceño, volvió a tragarla y continuó:
—L