Eva llegó a la casa de Hernán con el cuerpo tenso y sostenido por la rabia.
Ella no era así, y por eso se sentía tan mal. Eva siempre trataba de solucionar las cosas hablando. Estaba segura de que con Hernán no había actuado mal. Solo había actuado por ella y por sus hijos, cortando de raíz lo que estaba mal con su ahora exesposo.
Ya sabía que Hernán no estaba en sus cabales. Algo no estaba bien en él. Se estaba manejando por el enojo, por una necesidad enferma de control. Eva lo sentía, lo in