Agustín despertó antes que Eva.
No supo qué hora era.
La habitación del hotel seguía con las cortinas cerradas, apenas una línea clara entrando por un costado. Afuera se escuchaba el ruido lejano de algún auto pasando por la ruta, pero adentro todo estaba quieto.
Eva dormía entre sus brazos.
No se habían acostado como una pareja.
No había pasado nada que pudiera confundirse con eso.
Solo se habían quedado ahí, abrazados, porque ella temblaba y porque él no quiso moverse hasta sentir que su resp