Hernán llamó a Vanessa por la licitación.
Esa fue la excusa.
La voz le salió tranquila, controlada, como si no hubiera nada más detrás de esa llamada que un asunto de trabajo.Vanessa lo escuchó desde el auto, todavía con el cuerpo cargado de rabia por la audiencia.
—Necesito que revises lo de la licitación antes del mediodía —dijo Hernán.
Vanessa sostuvo el volante con una mano.
—No puedo hablar de eso ahora.
—Cariño vas a tener que poder.
Ella soltó una risa sin humor.
—Siempre tan deli