Capítulo 52 — Lo que Eva no podía olvidar
Eva llegó a su casa con el cuerpo todavía tenso.
Los niños habían subido a sus dormitorios después de cenar poco y hablar menos. María se había quedado más pegada a ella de lo normal, como si todavía tuviera miedo de que su padre viniera a buscarla. Lucas, en cambio, no dijo casi nada.Cuando fue a su dormitorio,dejó la mochila en la silla de siempre y le preguntó si podía acostarse temprano, con esa seriedad que no correspondía a un niño de nueve años,