Agustín vio como Vanessa levantó los ojos hacia Nahuel.
Por un segundo, el miedo le cruzó el rostro.
Emma no vio nada porque ella era una niña cambiando a una adolescencia que le estaba costando mucho entrar, y ahora tenían que decirle que su madre fue la que estuvo con otro hombre. Por eso pidió divorciarse.
—Nahuel —dijo Agustín con firmeza—, andá a tu cuarto.
—Papá...¡ Ya está!.
—Ahora. Por favor.
No lo estaba castigando.
Nahuel lo entendió.
Su padre no lo estaba echando por d