—Todavía estoy revisando. Tenga tranquilidad de que cuidaré el patrimonio de sus hijos.
Ese golpe sí había entrado.
Porque Eva podía ser territorio de guerra para Hernán.
Pero los hijos eran otra cosa.
Era su patrimonio dividido.
Su herencia.
El control que él quería recuperar.
Agustín entendió en ese instante que Hernán no pensaba en sus hijos como niños que proteger. Pensaba en ellos para recuperar su patrimonio.
Como algo que no quería perder.
—Mis hijos están perfectamente protegido