Vanessa durmió poco.
No porque le faltara sueño.
Porque cada vez que cerraba los ojos volvía a pensar en la audiencia de divorcio, en Agustín, en sus hijos y en la forma de impedir que todo se le escapara de las manos.
Cuando el recordatorio apareció en la pantalla de su celular, se quedó mirándolo unos segundos.
Audiencia — Divorcio.
Una semana.
Vanessa apagó la pantalla.
No lo quería.
No lo iba a aceptar.
Entró al edificio con la cabeza alta, como hacía siempre. Llevaba el ca